26 julio 2006

IV - Junto a la pileta

-Mi reino por eso que llevás en la mano!
Marisa rió luminosa. -Antibanco la monarquía, así que paso el convite. Igual ésto era para vos. -Y le extendió un vaso que comenzó a llenar, previa pregunta de rutina: Con o sin?
-Sin!! así entra más... En serio lo traías para mí?
-Sí, claro... quise sacarte antes del atolladero, pero estuve charlando con tu amigo. -y cabeceó sutilmente hacia el lado de la galería.
-Je... lo hizo a propósito, el mal llevado... él te sacó charla, no?
Marisa afirmó con la cabeza y volvió a reír al darse cuenta lo bien que se conocían éstos dos.
-Salud! -Walter levantó el vaso y ofreció el brindis. Ella respondió el brindis con la botella y cargó su vaso.
Fueron a sentarse junto a la pileta, al amparo de una sombra salvadora. Walter se acomodó en uno de los sillones de madera tipo plaza y Marisa en el borde de la pileta, en esos mosaicos antideslizantes y atérmicos, cruzando las piernas en loto, dejando que su pollera de bambula blanca cubra la totalidad de sus piernas. Unos metros más allá, algunos ya empezaban a irse, una familia llegada de Entre Ríos iba metiendo cosas dentro de un Scénic, chicos, bolsas, bandejas con torta, bolsita con huesos para los perros...
-Si te digo que cantás bien -comenzó a decir Marisa- me vas a decir que no, que me deje de joder y eso, así que no te lo digo, pero sí te voy a decir que parecés tener carisma para manejar multitudes...
-Así que no canto bien? -repuso Walter simulando cara de decepción-. Yo creía que sí... yo me la creía, me entendés..? -Aclaró con gesto grave, funciendo el ceño... y no pudo contener la risa.
-Ah bue, estamos ante un narcisista...
-Ah bue... estamos ante una sicóloga -retrucó Walter
Marisa interrumpió la risa con la boca abierta y los ojos bien grandes. Seguía sorprendiéndose, pese a que ya debería estar acostumbrada, de lo rápido que circulaban las noticas acerca de ella, especialmente cuando era nueva en cualquier ámbito. Su atractivo la exponía a esto y todavía no parecía asumirlo.
-Karina -arriesgó Marisa
-Ah, no puedo ser vidente?
-No tenés el tipo de vidente...
-Algún otro diagnóstico, doctora? -Walter comenzó a sentirse estudiado, observado. En otra ocasión tal vez le habría molestado, pero se sintió a gusto.
Marisa bajó la vista. No le gustaba ponerse en evidencia.
-Te molesta si fumo? -preguntó Marisa sacando la etiqueta del estuche del celular. Walter negó con la cabeza mientras le daba otro trago a la cerveza de su vaso. En realidad le molestaba la gente que fumaba, pero bien sabemos que con Marisa iba a hacer una excepción, había un par de motivos bien a la vista y él no les podía sacar la vista de encima sin un esfuerzo sobrehumano.
Walter pensó que tenía que dejar en claro su posición frente al cigarrillo y decidió sincerarse... a medias. Tragó y dejando el vaso en el banco dijo:
-Vos sabés que en realidad, no fumo ni me cabe para nada el pucho... excepto... excepto... hay un olor especial que surge de la mezcla del humo de un pucho con el olor a nafta...
Marisa arqueó las cejas con una sonrisa y dejó un gesto como pidiendo más datos.
-Sí, sí... ya se... puede sonar a falopa… por ahí, quién te dice… Pero es así, me gusta mucho el olor de un pucho prendido por ejemplo en un taller, o cerca de un motor...
Marisa se contuvo. Su mente (psico)analítica comenzó a hilvanar, en libre asociación, una serie de pasos que conducían a la tragedia: nafta, chispa-cigarrillo, explosión, fuego, muerte: este tipo será medio suicida? Espantó tales pensamientos con un imperceptible sacudón de cabeza.
Y fue como si Walter le leyera el pensamiento:
-Vos también me vas a decir que soy un inconsciente y que ese gustito me va a dejar la cara como Freddy Krugger? Marisa no pudo más y soltó una risotada echando la cabeza hacia atrás, como hacía siempre.
-Era exactamente lo que estaba pensando -alcanzó a decir todavía riendo.
-Ok, cambiemos de tema.
-Nooo... -dijo Marisa tratando de ponerse seria, pero sin lograrlo. -Está todo bien, solo que...
-Sí, ya se... viste? te dije... no podés dejar de diagnosticar. Cambiemos de tema, dale.
-Dale... -Marisa intentó cubrir su última carcajada con la mano.
-Cuánta cerveza tomaste? -preguntó Walter
-Mucha... se nota? -dijo ella volviendo a reírse.
En realidad, Marisa no había tomado casi nada. Eran los nervios y la exitación lo que la llevaba a la risa. Walter le atraía, ya no podía negarlo. Y le vino de maravillas culpar a la cerveza.
Terminó de tomar, y acompañó el gesto con una mano cubriéndose el escote (para desazón de Walter, pero solo fue ese gesto). Trató de borrar todo rastro de risa de su cara y se puso seria.
-No creas que cuando hablás con un psicólogo te está analizando todo el tiempo. Somos humanos y necesitamos un descanso. Dije que no das un vidente porque creo que no es tu onda, quizás me equivoco, no se.
-En realidad no te equivocás, no soy vidente ni mucho menos, pero vos sí das una psicóloga, aunque no entienda mucho del tema te saqué la ficha, o no? – dejó escuchar Walter sin poder disimular una sonrisa socarrona.
-Es verdad, me descubriste, como yo a vos y al tránsfuga de tu amigo. Ya sé que de Feng Shui no saben nada, y me cuesta creer que haya sido casualidad el comentario.
Walter se sintió abrumado por las palabras de Marisa, no por saberse descubierto. Empezó a pensar en el porqué de esta charla de ella con un “tránsfuga” y una vez más volvió a él la duda acerca de las casualidades y las cosas predestinadas. Lo pensó muy rápidamente, en el acto contestó:
-Bueno, las casualidades existen. No entiendo mucho de eso, pero soy un convencido de que todo hecho importante tiene cimiento en una o varias casualidades. Creo que cada uno de nosotros es una casualidad. -Walter terminó la frase y se sintió un tarado, pero a su vez vio cómo Marisa lo miraba con una atención sincera, interesándose realmente por su reflexión. Insistió entonces:
-Perdón, me puse a filosofar al pedo, evidentemente el calor y la cerveza hacen su efec.... Marisa lo interrumpió en ese preciso instante.
-No! Es muy bueno lo que dijiste, es profundo y a la vez muy cierto. Aunque uno no solamente es lo que le dicta el destino o el azar. Todos los días elegimos hacia dónde va nuestra vida.-Dijo Marisa mientras Walter se acomodaba en la reposera y dejaba su vaso en el piso.
-Meeeeeeee cago! Yo creía que mi destino era ser repartidor de fiambres! Vos decís que si me lo propongo puedo ser físico nuclear? - Soltó Walter gesticulando y tomándose la cabeza como quien se entera de una verdad que esperó toda la vida. Marisa largó una carcajada y se echó hacia atrás ampulosamente.
-Mirá que sos tarado! –dijo Marisa ladeando la cabeza mientras se mordía el labio y retrucó:
-No se si físico nuclear, pero sí podés hacer cosas que te definan como persona. Yo, por ejemplo: soy psicóloga, sí, pero soy otras cosas. Ése es mi laburo. Mi pasión está en otro lado, lo mío es el contacto con la gente, ayudar a quien lo necesita. Vos debés ser mucho más que un repartidor de fiambres. Quien te hubiera visto hoy diría que sos el sucesor de Jorge Rojas, pero bueno... eso depende de vos y qué pretendas hacer con tu vida. Qué te apasiona? – Preguntó Marisa adelantando su cuerpo.
Walter hurgó en su mente, buscando cuál era su pasión, pero no supo qué decir.
-Qué haces que te haga feliz? Insistió Marisa.
-No sé, supongo que algo me apasiona, pero no se qué es. A veces tengo la sensación de no hacer nada que me conforme a mí, me limito a trabajar, cumplir con la familia, los amigos y nada más. Nunca te pareció que haces todo para los demás? Creo que no tengo una actividad que me defina, (a todo esto Marisa asentía en silencio) siempre quise hacer algo pero nunca supe qué. Me gustaría ayudar, como vos decís...sí, pero no sé... cuando ando por los barrios jodidos, por Santa Rosa, o Yapeyú, veo a los pibes y pienso en cómo uno podría ayudarlos... pero no se me ocurre.–dijo Walter raspándose la palma de la mano con la barba que empezaba a sombrear su mentón.
-Tenés donde anotar una dirección? -Preguntó Marisa
-Por qué? –Preguntó él, sacando el celular de la funda.
-Vos anotá, si tenés ganas de ayudar, ya te voy a encontrar dónde hacerlo. –Sonrió Marisa.

3 Comentarios:

Anonymous Anónimo dijo...

Bue, uds saben que no soy de comentar, y si lo hago es porque algo me llamó muuuchooooo la atencion...
Che, está bueno, pero me parece que la estan pifiando con la personalidad de Walter... Un hijo de milico que hable tan correctamente y tenga orientaciones comunitarias?????
Dejense de joder, seamos realistas...
Jajaja
Besos
Antonela

11:53 a. m.  
Blogger Kico dijo...

Anto:

No seas intolerante... al final sos mas facha que el Sargento Primero Godoy!

Ya te dije, Walter tiene cimiento en un caso real. Y demosle una oportunidad, tampoco lo vamos a condenar por el simple hecho de ser hijo de milico...

Bienvenidos sean tus comentarios!!!

Besos
Kico

2:27 p. m.  
Blogger Gabriel dijo...

Kico: te noto un más indulgente que lo acostumbrado con esta srta., no habrá algo personal no? :P

Anto: yo no tengo orientación comunitaria porque no me da el cuero pero me hice zurdo (tengo testigos) pese a ser hijo de polecía y de haber zafado de pedo del liceo militar.
La forma de hablar de Walter se debe simplemente a que Marcos le tira letra por el Nextel y el otro repite... decí que solo habla, no querés saber cómo escribe! :S Asquerozo, no saves :P

Gracias por el aporte. Dónde te linkeo? a www.aguanteobeid.com?

4:47 p. m.  

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